He recibido tantas miradas pero ninguna con el valor de la tuya porque después que me miras ninguna mirada importa. No me canso de buscar de nuevo tu mirada porque es una razón más para vivir y para morir feliz.Tu mirada sostiene mi alma cuando va de bajada la ventana de tu mirada refleja tu alma suave y transparente que escondes a través de seriedad hablando únicamente lo necesario y contestandoa lo que hablo solamente con una sonrisa.Hoy que escribo esto me hace tanta falta tu mirada para sentirme completo. Sin embargo, aún hay tanto que decir y por descubrir en el mar de tu mirada, por lo que es fundamental que me mires que poco a poco me conozcas y me permitas conocerte lentamente. Dame una mirada, dame una oportunidad.
1 comentario:
Siempre, para mí, la mirada ha sido fascinación. Y encuentro en este relato la fascinación justa, descripta como hubiera querido escribirla, si "hubiera podido" hacerlo con esa forma y ese estilo tan lindo y llegador.
Precioso tu relato, poeta.
Y poético. ¿Sí? Conmovedor¿no?
Un abrazo
soniacautiva
Publicar un comentario