martes, 1 de mayo de 2007

CaRtA dE lA iMpOsIbIliDaD dEl OlViDo

Cómo arrancarte de mi corazón si dejaste tu semilla en cada poro de mi cuerpo y echaste raíces en lo más profundo de mis recuerdos.

La mentira y la envidia son enredaderas que han envenenado mi malherido corazón, de las cuales me libera el antídoto de éste inmenso e indecible amor que siento por ti.

No hay peor ceguera que no mirarte, ni mayor silencio que no hablarte, mi corazón es más frágil que un cristal y mi alma débil para negarte lo que siento; negarlo es engañarme a mí mismo y eso no sirve de nada.

Sin embargo; necesito de tí y sólo encuentro paz en mi alma escribiendo para acariciarte con mis palabras.

En ellas puedo navegar la mar de mis sentimientos y naufragar en la isla roja ubicada al lado izquierdo de tu pecho.

Las cosas son claras y sencillas como el agua, lo blanco es blanco y lo negro es negro, tú a mi no me quieres nada y yo por tí me muero.

Lo que siento por tí me da la fuerza de luchar contra cien, me haces volar sin necesidad de alas y hasta ganaría un récord Guinness por el tiempo que a diario pienso en tí.

Mis manos preguntan por tu piel y se consuelan imaginando las tuyas tomando el mismo papel.

No persigo más nada que amarte, si no en ésta será en otras vidas, más allá de la muerte.

Detrás de un hombre siempre hay una gran mujer pero yo sería el mejor hombre, el más afortunado, si tan sólo te tuviese a mi lado.

Escrita cuando amanecían los primeros días de diciembre del '00