domingo, 1 de abril de 2007

Ni MaNiÁtIcO, nI DoN JuAn

No soy uno de tantos tiburones del mar de tu escuela
vengo a mitad de la mañana por una temporada
tampoco soy partidario de vivir para escribir a cualquiera
sino a quien es capaz de inspirar con la mirada.

Ni pienses que lo hago para molestar como un maniático
y mucho menos un Don Juan, un conquistador profesional
soy tan sólo un idealista que vive bajo un cielo romántico
o un espadachín francés que se escapó de la época medieval.




Es de todos los días esperar que pases al tocador
por la rendija de la puerta o el reflejo de la ventana de enfrente
vienes con alguna amiga y en mi cuerpo se declara en revolución;
miro a otro lado y me traiciona el subconsciente y de reojo para verte.

Rebota como pelota sin control desesperado el corazón
baja la defensa de calcio desde el hueso hasta los dientes
sin oxígeno los pulmones dificultan excesivamente la respiración
y quema la vorágine de un río de sangre a contracorriente.

La materia gris nerviosa cae presa de un terrible electroshock
resulta misión imposible saludar con un nudo en la garganta
a un medio paso de ti no te imaginas la cantidad de emoción
aseguro que desahuciado por médicos a que tu suave mano me levanta.

Si al pasar volteas y si bien te fijas notarás mi cara de asustado
o si acaso sonríes diciendo un "hola" escucharás mi entecortada voz
pero entiende que en ningún lugar del planeta y del tiempo te había encontrado
eres a la vez una terriblemente bella enfermedad sin posibilidad de curación.