sábado, 1 de julio de 2006

Estaciones

Pueden transcurrir dramáticos veranos
desiertos, sin agua e incesante calor
pero nada igual a la llama de tus manos
que encienden las mías como ningún otro sol.

Pueden deshojarse tristísimos otoños
dejando totalmente desnudo mi corazón
pero si le diera por llover a tus ojos
enfermaría hasta no soportar el dolor.

Pueden prolongarse despiadados inviernos
hasta llevarme al punto de congelación
pero nada igual a ese instante al vernos
en que tu mirada detiene mi respiración.

Pueden florecer increíbles primaveras
con música de aves y rodeadas de color
pero nada igual a tu dulce sonrisa fresca
que me cura la ceguera y logro ver el amor.

Y continúan las rutinarias estaciones
sin pleno conocimiento de lo que siento
no saben siquiera que existen las constelaciones
desde que apareciste, estrella mía, en mi firmamento.
Escrito del 10 al 17 de Febrero del '00 entre las 17 y 18 hrs.