Si estás un poco triste en el día recuerda que eres la luz que me ilumina
y sin ella no puedo ver para escribir las razones que tengo para amarte.
No me bastaría esta vida para descubrir las cosas que en ti me fascinan
pero todo se resumiría en nada si consiguiera en mis brazos reconfortarte.
Si te sientes algo enojada no olvides que así también luces preciosa
así de impresionante como el inclemente sol de verano a mediodía
tanto que lo opacarías de tan irradiantemente llena de energía majestuosa
por lo que he considerado reemplazar la comida para alimentarme por esa vía.
Si de repente te encuentras un poco aburrida sólo tienes que recordarme
y dejar que brote tu sonrisa de las tonterías que naturalmente hago al vernos
o asombrarte de cada vez que tiemblo si accidentalmente llegas a rozarme
e imagina aquéllas canciones que al escuchar y tararear hicieron estremecernos.
Si tienes muchísimo trabajo verás que el tiempo vuela y yo sigo aquí
como aquél primer día, con el corazón por delante y el alma pendiendo de un hilo
y aunque no tienes ninguna responsabilidad siéntete un poquito culpable al hacerme feliz
a éste loco poeta estúpidamente enamorado que le pide a tu corazón asilo.
Ya no me importa nada ni nadie si consigo hacerte sonreír otra vez
porque ya eres parte de mí como un brazo, una pierna ó un pulmón.
Asimismo, amor, te llevo en este poema a dondequiera que estés
y es que cuando me lees estás conmigo y viajamos por las palabras sin dirección.
Escrito del 1 al 2 de Marzo del '00 ente las 17 y 18 hrs. antes de clase de inglés