Si estás conmigo tengo todo y los demás son solo testigos que mueren de envidia por estar en mi lugar: amándote.
Eres tan indefensa que vistes tu inquietante piel con una armadura de hierro, de fría soledad,
con ésto evitas sufrir cualquier daño, pero a la vez no dejas entrada a un inolvidable amor como el que te ofrezco, es decir nuestro si te lo permites...
Además, utilizas un campo de fuerza invisible con tu enigmática y magnética personalidad, con la cual detienes ésta avalancha de mi amor por ti; con ésa sonrisa tuya de medio lado que me mata y me levanta porque me encanta.
Sufro éste dulce calvario pero no renuncio a tus labios a menos que digan basta yo mismo arrancaría éste amor que me arrastra y me ata a tí.
Te amo como bestia y como tal, seguiré envuelto en las sombras de tu olvido,
más solo que nunca y temblando de frío.
Tengo mis manos rotas por los kilómetros de letras que he recorrido para alcanzar la meta de tu amor.
Hoy soy la canción más triste que jamás hayas escuchado, cansado de tanta mentira e hipocresía te propongo la verdad de mi amor.
Quizás no te he hablado en el idioma correcto, el caso es que no entiendes que te amo.